sábado, 30 de abril de 2011

BELLAS MELODIAS II

El Internet ha regresado a mi vida !alabados sean los dioses de la banda ancha!
Así que aquí está el nuevo capitulo, dedicado, como siempre a: Lita, a Bruno, a Stephany y a Castiel (¿por qué tiene que sufrir tanto? ¿POR QUE? pobre, tan bueno que era.

Bellas Melodías II

Ellus llegó a Santiago de incógnito y se metió a un hotel decidido a no salir más.
El hotel en cuestión era desconocido, lo eligió exactamente por eso: no le recordaba a nada. las sábanas eran blancas, el teléfono negro, las cortinas de color crema.
un cuarto normal.
Quería eliminar distracciones y lo estaba logrando maravillosamente, su mente se estaba concentrando en lo que tenía que hacer de manera tan completa que ni si quiera el gran parecido que tenia la cama a la que compartió con Theon durante años le llamó la atención.
Pero su inconsciente (una entidad a parte que solía tomar voluntad propia en los momentos mas inapropiados) notó todos los parecidos y los recuerdos: las sábanas sucias y apestadas a sexo y abandono, las cortinas rojas que dejaban entrar el sol como si fuera un incendio y por el jabon en pastillas que tenia un aroma delicioso. Pero no se detuvo a pensar en nada más, la parte cuerda que aun tenia le repetía que se estaba quedando sin tiempo así que archivó los detalles y continuó con lo planeado.
De pronto se le antojó oler un helado pero hizo a un lado las distracciones, tenía que controlarse.
Cada cierto tiempo se le ocurría algo, cualquier cosa, la idea le llenaba la cabeza y no paraba hasta conseguirlo.
Podía ser un libro, una pintura, algún tipo de tela, un baño de agua muy fría o con un aroma en especial, pero últimamente había sido la música, se le ocurrían canciones de la nada.
Cuando comenzó no sabia nada de música, así que para sacarse las canciones de la cabeza se compró una grabadora. Cantaba llenando cinta tras cinta y cuando consideró que tenia una cantidad considerable de material aceptable comenzó a formarse un plan macabro en su cabeza.
No invirtió tiempo en aprender a escribir partituras por que no pensaba que iba a permanecer en ese mundo por mucho tiempo, ni si quiera lo pensó cuando busco un par de jóvenes humanos que fueran con el a todas partes y aún ahora no lo pensaba, sentía como si pudiera renunciar en cualquier momento.
El concierto que tenía planeado contaría solo con canciones que escribiera en ese momento, todo dependía que no hubieran distracciones y a la mente de Ellus, pendiente de cada cosa que pasaba a su alrededor y dentro de el, de cosas que no pasaban en absoluto y de cosas que podrian pasar en cualquier momento, le costaba una infinidad concentrarse.
Para ayudarse, pegó una foto en la pared.
Era la caratula de su primer disco, la habia tomado el y estaba terriblemente mal enfocada, afortunadamente en el mundo en el que se movía a todo se le llamaba arte y si no les parecía nadie tendría las agallas de mencionárselo.
Presionó play y comenzo a tararear. Seis horas despues estaría cantando a todo pulmon y aun le tardaría para terminar.
-
Pasó un mes con esa rapidez que pasan los meses y el futuro al que Elle le tenia tanto miedo llegó con la decepción con la que llegan los futuros.
Llevaba algún tiempo medicandoce a instancias de su madre, algo de fluoxetina para la depresión y en un par de meses estaria como nuevo, hasta se animó a ir a una fiesta ante la insistencia de Laura. Bailó, cantó, saltó y terminó a las 4 de la mañana. No tomó nada por que los antidepresivos al fin le estaban haciendo efecto y no quería estropearlo, le gusto sentir que la vida tenia sentido de nuevo y lo único que pensaba era el miedo que le daba de volver a estar tan deprimido que la idea de morirse pasaba en su cabeza las 24 horas del día susurrándole lo fácil que era conseguir un pasaje de ida hasta el otro lado del río.
Laura se quedó con su novio en la fiesta. Era un tipo alto y rubio con ojos demasiado azules para un rostro que parecía mas que dispuesto a partirte la cabeza. Afortunadamente le tenia aprecio y lo trataba como a un hermano menor, Elle sabía que Laura tenía algo que ver.
Se sentó en la plaza a tomar el fresco y pensar que no debería estar fumando.
Concluyó que su espíritu destructivo tenía que ser satisfecho de alguna manera así que dio la última calada al cigarro, calmado y algo contento, no mucho, sólo un poco. Cuando trató de mirar las estrellas sobre el, se dio cuenta que necesitaba gafas con urgencia. Se concentró en algo al alcance de sus ojos y vió un cartel pegado con una gran foto de una rubia de ojos azules junto a un pelirrojo y otras personas, solo que Elle se dio cuenta inmediatamente que no era una rubia, era Ellus
El cigarro se le cayó de la mano, aunque estaría mejor decir que salió disparado cuando se levantó.
Por un momento se extrañó, por primera vez en meses se sentía entusiasmado y le resulto difícil lidiar con el sentimiento.
Con mucho cuidado trató de sacar el cartel de la pared, pero se rompió de todos modos, tenia que mostrárselo a Laura pero ¿cómo? ya ni si quiera podía sacarle una foto con el móvil.
Decidió irse a casa y tratar de descansar, eran tan tarde en la noche que ya casi era temprano en la mañana. Pero en vez de llegar a dormir encendió su computador y se quedó delante de la pantalla hasta la mañana siguiente, cuando llamó a laura
- ¿que quieres? estoy durmiendo. la voz de la joven le hablaba con la voz de la resaca.
- pero si son mas de las 6 de la mañana.
- elle no me molestes.
- a que no sabes lo que tengo
- ¿esto va a tardar mucho?
- me baje toda la discografía de ellus, hay que aprenderse sus canciones, no son malas, las melodías son muy buenas y pegajosas y escucha lo que dice aqui. elle le pego el auricular al parlante de su computador mientras ellus cantaba la estrofa favorita de su canción "Alejandro" la cantó mientras Laura se preguntaba por qué de repente le gustaba mas el Elle deprimido.

"y ahi estabamos, mirando hacia el sol
para no ver nuestras sombras
me quedé esperandote hasta que me dormí
soñé que te seguia esperando."

- eso esta muy bien. dijo Laura cuando Elle volvio a la comunicacion.
- entonces ¿vamos al concierto?
- ¿concierto?
- ¿no sabes que hay un concierto de Ellus en la ciudad la proxima semana?
A Ellus le hacia gracia toda esa publicidad, lo anunciaban como si fuera la maxima estrella extrangera que pisaba por primera vez america latina, cuando la triste verdad era que habia vivido y muerto en ese mismo lugar.
claro que ni Elle ni Laura podían saber eso.
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Ellus sabía que tenía que alimentarse bien antes del espectáculo.
Durante un mes había estado bebiendo la sangre justa y necesaria tratando de mantenerse alejado de los excesos.
Esa noche, salió a cazar un par de ciclistas valientes, sangre sana y oxigenada, perfecto para el artista rockero de hoy que no puede consumir drogas duras para mantenerse ágil y creativo.
Se sentó en una plaza, miró una pelea, asustó a un par de perros y se preguntó por que no se le había ocurrido tener una mascota. Después pensó, mientras regresaba al hotel, que todo eso era una perdida de tiempo y de lo mucho que le gustaría que alguien lo besara, pero no cualquier persona, quería unos labios humanos presionándose contra los suyos, un poco de calor no le vendría mal, pero las escenas de celos entre sus músicos le había indicado que no podía morrearse con ellos por el bien de la banda.
Suspiró pensando en como podía hacerlo para conseguirse un amante lo suficientemente rápido como para que lo hiciera sentir mejor antes del espectáculo, después de todo, había hecho todos sus deberes, no quedaba nada en el tintero, en una semana mas sería su show y después de eso las posibilidades de conseguir a alguien se reducían.
Con eso en mente regresó al hotel y con la luz del alba se acordó de una estrofa que había escrito hace tiempo pero que aun no era parte de ninguna de sus canciones:
"y cuando caiga el telón te tomare el pulso
y veré si el esfuerzo ha valido la pena"
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Elle despertó con algo haciéndole cosquillas en la nariz. Abrió los ojos asustado y Laura soltó una carcajada.
- mira lo que tengo.
- ¿las entradas?
- del concierto de Ellus
- ¿de Ellus?. la ultima frase fue casi un grito, bajo la voz de inmediato riendo, Laura saltaba por toda la habitacion.
- mi mamá te va a oír.
- no está, la vi cuando salia, dijo que iba a la feria y que te levantaras, vago.
- ¿como las conseguiste?
- vendí mi cuerpo.
- Laura.
- las pedí de regalo de cumpleaños.
- pero eso es en agosto
- no me critiques.
Laura tomó la punta de las entradas y trató de quitárselas.
- sueltalas
- no.
- Elle
- deja que las toque un rato.
- es solo papel
- ¿puedo quedarme con ellas hasta el concierto?
- claro que no, tu lo pierdes todo.
- las pongo en mi agenda de Harry Potter.
Laura cedió y Elle se sintió un poco más feliz.
- bueno. dijo la muchacha sentándose en el suelo. Ahora escúchame con cuidado por que tengo un plan para esa noche.

viernes, 18 de febrero de 2011

con mucho cariño para Lita, la espera fue larga pero aquí está el cap prometido. ^_^
Por Chuck, que tarde es, mejor me voy a dormir =_=

Durante los siguientes meses, Elle se dedicó a hacer su testamento, asignando a cada uno de sus pocos amigos, las cosas que tenia y que le hacia ilusión que conservaran como recuerdo.
En un cuaderno forrado de morado, escribió pacientemente el nombre de sus, a penas, 18 amigos. No de los más de 200 que tenía en facebook, amigos de verdad, de esos que si te mueres, te echaran de menos aunque sea por que te prestaron algo que jamas devolviste.
Laura estaba de las primeras, obviamente.
Se habían conocido en la típica feria ñoña de la Estación Central.
Laura había cantado un karaoke tan pésimo que era impresionante verla bailando y actuando como si fuera la misma Mika Nakashima. Después de eso, Elle jamás volvió a escuchar Glamorous Sky de la misma manera. Pero, a pesar de destruir la música, Laura era una (en ese tiempo) escolar friki y tan orgullosa de serlo que resultaba inspiradora.
Decoraba su mochila y su uniforme con parches y chapas de animación y se peinaba como Sailor Moon.
Ahora, era lo que ella denominaba "anime-dark" que es como lo mismo que antes, pero con colores oscuros y una actitud que trataba de ser malvada y fría con los demás, pero que se quedaba en una tibia apatía la mayoría de las veces.
Trabajaba medio tiempo atendiendo el mesón en una papelería y se la pasaba dibujando.
Mucha agua había pasado desde los días en que ganar 10mil pesos para gastárselos en el Eurocentro era la única meta en sus vidas.
Elle estaba deprimido por la muerte de su padre. Ya no se teñía el pelo y las raíces color miel comenzaban a aparecer nada tímidas, despertando los destellos dorados con los que había nacido, iluminando su rostro de ojeras profundas y enlutadas.
Se daba cuenta que le costaba sentir pero, de otra manera, era dolorosamente consciente de cada cosa que pasaba y lo único que le apetecía hacer era organizar su funeral. Desde la música (que incluía banas sonoras de Naruto y Escaflowne) hasta el cosplay de Trinity Blood que debía hacer el cura cumpliendo con su ultimo deseo.
Elle no sentía nada, pero por otro lado, Laura estaba desesperada.
Lo invitaba a comer y se gastaba sus ultimas monedas en unas bandejas de sushi de las que Elle no pasaba del primer roll, lo llevaba al cine y lo llenaba de comida chatarra con mucha azúcar, pero Elle no reaccionaba, llegó a su casa un sábado, con unas botellas de tintura pero Elle lo rechazó, le prestaba su adorada WII con más de 600 juegos pero Elle no la tocaba y así pasaban los meses.
El pelo de Elle se volvió completamente café claro y no pasaba un día en el que no pensara que en cualquier momento se iba a morir.
Lo máximo que lograba Laura era sacarlo al parque, pero Elle no dejaba de suspirar y escribir en su cuaderno morado.
- oye. Dijo pasando por alto el encantador gorjeo de los pajaritos en los árboles y los rayos de sol que caían justo sobre el. ¿te quieres quedar con las temporadas de Death Note? o con las de Torchwood?
- Torch... ¿qué? ¿de qué hablas?
- estoy pensando en dejar las cosas arregladas antes, ya sabes, por si me pasa algo malo.
- ya estuvo ¿Cómo se te ocurre preguntarme eso? ¿Cómo se te ocurre si quiera pensar en algo así? está bien que estés deprimido, es normal, pero no tienes ninguna razón para pensar que te vas a morir.
- claro que si, la vidas es una cosa delicada.
- y recién ahora te das cuenta? ¿Qué hay de las noches enteras vagando por las calles de evento en evento? ¿Qué hay con las peleas en el galpón? ¿Qué antes eras inmortal?
- bueno, cambié mi manera de ver las cosas.
- obviamente para mal. Deja de pensar que te vas a morir, por favor, y basta con lo del testamento en vida, joder.
- Laura, la vida son dos días. dijo como si fuera la frase mas absoluta del universo.
- claro que lo son, idiota, siempre lo han sido, pero eso significa que tienes que aprovechar el tiempo, no vivir temiendo que te va a caer un rayo en cualquier momento ¿de qué vale pensar en eso? el final es el mismo para todos, es lo que haces en el medio lo que vale la pena.
Laura no habló mas.
Bueno, casi todo lo que haces en medio merece la pena.
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Dejemos por un momento a Ellus en el avión, recordando de pronto que en vida, había sufrido de un poco de claustrofobia y que su ataúd parecía hacerse cada vez más pequeño. A Elle sentado en la mesa del comedor hablando con Laura, a su madre sentada frente a la televisión sin decir palabra y a su hermano leyendo sin dar la vuelta a la pagina en varios minutos y vamos con otra persona.
No es un personaje nuevo, pero si lo comparamos con como era hace nueve años probablemente no lo reconoceríamos. En comparación lo único que permanecía igual era su apariencia, pero parecía constantemente lleno de cafeína.
Por un tiempo coleccionó entradas de cine y había construido una realidad de las fantasías que veía en la pantalla grande, pero cuando, durante una horrible semana, lo único que había en cartelera era la película de Hannah Montana, decidió que era suficiente.
Luego pasó por la etapa tecnológica y se convirtió en un hacker bastante hábil. Lo dejó cuando se dio cuenta que no importaba cuantos delitos virtuales cometiera, no valían la pena si nadie se daba cuenta. Si nadie lo perseguía quería decir que nadie lo reconocía.
Luego se dedicó a filmar pajaritos y termino haciendo un documental a cerca de aves rapaces.
Ahora estaba inmóvil en el mundo, tallando figuritas de madera.
Ya ni si quiera usaba su nombre real, lo había cambiado al menos 20 veces en esos 9 años.
Ya nadie lo llamaba Theon.
No buscó a Ellus, jamas. Incluso cuando supo que había estado en Bélgica y en Holanda y en Brasil. Incluso tenía el nombre del hotel y hasta la habitación.
No fue en su búsqueda por que ya no estaban relacionados.
Como mortales habían sido almas gemelas, como vampiros, se convirtieron en extraños tan rápido y fácil como pegarse un tiro y decir adiós.
¿Qué si extrañaba las noches con el? por su puesto, pero ya no como antes. Esa vida había llegado a su fin.
Imaginemos una casita en el campo, cerca de Colina.
Quien haya pasado por ahí, sabrá que no es un lugar de lujo excesivo, sin embargo, Theon se las había arreglado para comprar un enorme terreno y construir un refugio para el solo.
Imaginemos un niño sentado en la puerta, tiene el pelo dorado, como el papel que envuelve a los chocolates y la boca roja por las manzanas confitadas, tiene una campana en la mano derecha y la hace sonar de vez en cuando.
El sol se pone en el campo y Theon sale desde su guarida, el niño lo mira y le sonríe, Theon extiende un billete de 10 mil pesos que ni sabe ni le importa si sirve en ese lugar y momento y cuando el niño sale corriendo al fin suspira y se quita la chaqueta negra y grande que lleva puesta.
En la radio suena una melodía, bajita, bajita. algo de piano, no le presta mucha atención, la música ya no le interesa mucho.
Estaba tranquilo, se sentía bien con su vida por primera vez en varios años. Cuando salia de su ataúd el mundo no le parecía un lugar deprimente, mientras tubiera gubias y trozos de madera la felicidad estaba al alcance de su mano.
Pero había algo que Theon no recordaba y era que la ultima vez que se había sentido así, un incendio había arrasado con media ciudad.
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El avión por fin tocó tierra y Ellus saltó desde las profundidades hacia el asfalto de la ciudad que le había negado todo, planeando llenarla de luces y colores y fiestas y canciones y magia y un espectáculo más grande que el que su gente gris y aburrida en realidad merecía.
Pero este era un show para el, no para la ciudad. Era una manera de decir: “aquí estoy, después de todo lo que me pasó, no soy el mismo, pero aquí estoy.”
Y sus ganas de demostrar cuanto habia soportado, le iba a cambiar la vida a un montón de gente.

viernes, 7 de enero de 2011

II

Capítulo corto por que muero del resfriado.
cof cof cof T__T
Cap. dedicado a mi ex/amigo Felipe y a Lita. Por que son los unicos que siguen leyendo y por eso los quiero ^_^

II

Ellus aún estaba en el avión cuando despertó.
Sintió a su alrededor las cuatro paredes de su ataúd, cerrándose sobre él como una noche particular, una noche que podía llevar a cualquier lugar.
Sonrió. Según lo había programado, tenía que estar tocando tierra justo cuando fuera hora de despertar, pero jamás se había destacado mucho por su capacidad de planificación y aún estaba en el aire.
Calculó que sólo faltaban un par de horas, así que junto las manos sobre su estómago y esperó pacientemente el resto del viaje, pensando en las cosas que estaba haciendo y en lo que iba a hacer.
Se había trasladado a Europa para comenzar su carrera de cantante. Su aspecto le ayudó mucho. Eso de ser rubio y delgado siempre le había parecido un problema pero fue el disfraz perfecto.
Pudo vivir sin problemas en los días oscuros de Finlandia, donde eran las tres de la tarde y todo era media noche. Alimentándose de cuellos pálidos y fríos, revolviéndose en las camas de algunos desconocidos, echando de menos a Theon, tanto que se sorprendió llorando un par de veces. Queriendo salir a llamarlo, deseando tocarlo una vez mas. la ultima.
Pero luego, la nieve le recordaban que había escapado por una razón.
Quería que la gente lo amara y lo conociera, quería llegar a cada alma mortal que se abriera ante él, aunque fuera un poco. Necesitaba que el mundo lo viera para poder verse a si mismo, que la gente lo necesitara para necesitarse el mismo y lograr vivir en un mundo que hasta hacia un par de semanas, le había parecido una prisión de la que no podría salir con vida.
Formó una banda, un bajista, dos guitarristas (un hombre y una mujer) un baterista y un tecladista. cantando y haciendo dinero y fans Ellus se sentía menos solo. Al cabo de un tiempo, decidió regresar a un lugar al que pensaba que no volvería por respeto a lo mal que lo había pasado en esas calles.
Habían sido las calles de Santiago las que lo habían visto vagar durante horas sin nada que hacer, los faroles se habían apagado cuando el pasaba, la vida sin sentido de los demás se volvía sobre el amenazando con llevárselo también. Ellus había vivido, sin exagerar, años de mala suerte pensando que el era el que estaba mal. ahora sabia que no, que el no era el loco si no todos los demás.
Como dicen: aunque mil personas crean una estupidez, sigue siendo una estupidez. ¿que tiene de malo no dejar de soñar y creer que todo puede ir mejor?
Si, cuesta creer que ese es el mismo Ellus que se colgó de las vigas del techo de Theon un par de años antes, pero ¿qué más da? las personas cambian.
El Ellus que había paseado por esas calles, había muerto mucho tiempo atrás, de hecho ni si quiera se llamaba Ellus, tenia un nombre feo y normal que le había puesto la mujer corriente que le había dado a luz.
Cuando Ellus pensaba en su pasado, los años se le confundían, sabía que tenía entre 30 y 40 años y que hacia 9 había dejado a Theon. las fechas no le cuadraban, pero estaba más o menos seguro que era así. Pero ¿que importaba?, honestamente ¿a quien demonios podía importarle? si ni si quiera le preocupaba a el.
Suspiró, sintiendo como el avión cambiaba de posición, estaba ligeramente inclinado hacia la derecha.
Miró su reloj, aún en la oscuridad casi total vio que eran las 11:46 de la noche.
Lejos, en el norte, sus niños debían estar durmiendo ya.
Los había dejado en su casa de Helsinki con la promesa de mandarlos a buscar cuando todo lo que estaba preparando estuviera listo.
Quería componer y necesitaba estar sólo si esperaba que las canciones salieran como las quería. Necesitaría recorrer las calles cientos de veces, visitar lugares conocidos hacia décadas, forzar a su mente a recordar como era sentirse humano, pero sobre todo quería sentir de nuevo la desesperación de no ver la luz al final del túnel y para eso necesitaba estar sólo.
No le molestaba su grupo, le fascinaban y era ese el problema. Cuando los tenía cerca no había nada más, los adoraba casi tanto como ellos a el y a su misteriosa e inagotable fortuna.
Eran humanos todos y los mantendría así hasta el final.
Sonrió a la oscuridad pensando en la carne palpitante y viva que dependía de el.
Su guitarrista le gustaba. Era un muchacho pelirrojo que decía que tenía visiones del futuro.
Al parecer tener poderes sobrenaturales estaba de moda al igual que su pelo rojo, le había tomado cariño y normalmente solía cantar a su lado, mientras deslizaba sus dedos habilosos sobre las cuerdas, absorbiendo por los poros el humo del cigarro que solía colgar de su labio, de vez en cuando quitándoselo y robándole un beso sólo por que si, por que los impulsos no eran algo que pudiera controlar, por que las fans así lo pedían, por que era lo que el pelirrojo había estado queriendo hacer llenándole la cabeza con imágenes perversas de ellos dos solos, en una gran cama blanca, rodeados de música y alcohol.
Se pasó la lengua por los labios.
Ya sabia que haría a penas bajara del avión.
Buscaría la sangre de un humano y no cualquier humano, uno especial, alguien que confiara en el y que le diera todo si se lo pedía.