Primer Capitulo de esta nueva "aventura". Totalmente dedicado a Lita.
Es un poco extraña la historia, pero confió en que poco a poco se forme algo coherente, este capitulo no contiene ni a Ellus ni a Theon ni a su exageradamente co-dependiente mundo vampírico, pero más a delante si saldrán.
Prometo tratar de actualizar al menos una vez a la semana. Palabra de Misha-Minion.
Liz
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Elle era un firme convencido que las personas comenzaban la semana con una carga determinada de energía y buena suerte.
A medida que avanzaban los días, esa energía se iba agotando, debido a los problemas y sufrimientos.
La suerte también termina por acabarse, tarde o temprano.
No había manera de evitarlo, así eran las cosas. Así se explicaban todas las desdichas en su vida y el que nunca, jamás, absolutamente nada bueno le pasara un día viernes.
Como consecuencia, el día viernes era un amasijo de horas interminables en las que, sentado en medio de una extensa clase de geometría, Elle esperaba que no le hicieran ninguna pregunta, que no realizaran exámenes sorpresa, que ningún amigo se pusiera pesado y, sobre todo, no salía de su casa hasta la llegada del sábado.
No es que el sábado fuera especial, simplemente Elle pensaba que por el solo hecho de no tener que ir a la escuela ya significaba un gran cambio en su suerte y en el orden cósmico de su Karma en general.
Todos sus amigos conocían sus raras explicaciones y sus manías, así que optaban por dejarlo solo.
Todos menos su amiga Laura, que desde los tiempos inmemoriales en los que comenzó su amistad, luchaba tentándolo con diferentes panoramas para el día viernes que Elle rechazaba de plano.
Sin embargo, ese día viernes 14, Elle se encontraba saltando y sudando sobre las maquinas de DDR.
Laura lo había invitado y Elle amaba las maquinas de DDR.
Había sido una semana bastante mala y Elle pensó, con bastante acierto, que ya no podía irle peor.
Sus notas estaban bien, de hecho tenia unas de las mejores calificaciones de su clase, pero en el patio le arrojaban cosas (pelotas, envases, cajas) le gritaban insultos y alguien había reventado el candado de su casillero y había derramado al menos dos litros de aceite sobre sus cosas.
No era el único al que molestaban, el bulling parecía ser la actividad extracurricular más importante de su establecimiento educacional y el dinero que les robaban, la base de la economía de los abusones, pero sí era el cliente preferido. Por decirlo de alguna manera.
Tampoco en su casa las cosas estaban muy bien y Elle veía con ojos de cordero degollado como su teoría de que las cosas se arreglaban al final, se hundía como un Titánic en el que jamás tuvo mucha confianza de todos modos.
Su padre estaba enfermo del corazón, un hombre robusto al que, la última vez que abrieron, le encontraron 3 arterias tapadas. Últimamente no había estado bien. Pálido y enfermizo, a penas comía, a penas dormía y cuando lo veía le costaba reconocerlo.
Así las cosas, valía la pena sudar y saltar un poco, olvidarse de las cosas malas y desconectar las neuronas un rato mientras una voz chillona en japonés le golpeaba los tímpanos.
El ambiente oscuro, la bulla, el crujir de la plataforma gastada y más que conocida: amada, era perfecto.
Laura estaba ahí. Fumando sus cigarros light y tomando un poco de coca cola con ron camuflada hábilmente dentro de una lonchera de Hello Kitty.
Lo miraba mientras hablaba con sus amigos, tratando de ignorar el cosquilleo que sentía en el estomago cuando los ojos color café de Elle la buscaban y le sonreía con los dientes blanquitos, parejitos de quien ha sido blanco de una significativa inversión odontológica.
Algo brillante se desprendió de la mochila de una lolita-gótica del segundo piso y callo como una hoja, revoloteando en el aire, girando y llamando la atención de Laura.
¿Créditos?, no, los créditos no son brillantes, ¿dinero? No. Quizás una tarjeta de crédito.
Laura casi se atraganta con el humo del cigarro y saltó hacia adelante.
Lo único que la animaba más que una cuba libre con sabor a plástico era el dinero.
La encontró bajo el zapato de alguien y en cuanto la vio con paciencia, se giro hacia Elle, a penas visible entre la multitud que lo rodeaba esperando su turno.
Miro de nuevo la lamina y a Elle.
Era la foto de una persona.
Juguemos a las 7 diferencias.
El joven de la lámina era rubio, sus ojos azules parecían photoshopeados por lo brillantes y si no fuera por que llevaba una camisa abierta habría jurado que era una mujer.
Era condenadamente guapo.
Elle tenia el cabello negro (teñido, en realidad era café claro) y sus ojos eran café casi rojizos. Pero la forma de los ojos, el color de la piel, los labios finos y la pose de "soy genial, pero demasiado inocente como para saberlo" era la misma que Elle estaba poniendo en ese momento mientras se bajaba de la plataforma.
- ¿Qué te pasa? dijo cuando llego a Laura.
- ¿quieres ver algo de verdad extraño?
Le mostró la foto laminada.
- que gay.
- ¿Qué?, no, míralo, es igual a ti.
Elle la miro detenidamente, estaba en lo cierto. Se encogió de hombros ante el horror de Laura.
- yo no soy gay.
- Elle, basta con eso.
- bueno, no tanto...
- Elle, basta, hombre ¿no te da curiosidad saber quien es?
- ¿no sabes quien es?
- no, me la encontré en el suelo.
- ya, en eso si nos parecemos.
- hay que averiguar quien es.
- ¿Por qué?
- puede ser tu hermano gemelo perdido
Elle sonrió
- a ver. Laura le pasó la lámina.
- ¿eso de abajo es una dirección de tumblr?
- ¿si?, si!
- ya, bueno ahí empiezas, me avisas como te va. Elle recogió su mochila y se seco el sudor de la frente con la manga. Yo me voy, tengo que llegar al monte del destino antes de las 7, mi mamá se vuelve una fiera si no ve a todos sus hijos juntos a la hora de la cena.
- bah, tu mamá esta loca.
- concuerdo, nos vemos. le dio un beso en la mejilla, estaba frió por el sudor pero olía a colonia de bebe, una cualidad que tenia Elle, no solo se veía bien, olía de maravilla incluso bajo el sol.
- . -
En la mesa Elle tenia que aparentar normalidad, eso quería decir, nada de aros ni pircings ni tatuajes ni lentes de contacto celestes, ningún tema odioso como religión, política, deportes o series de animación. En la mesa todo tenia que ser bueno bonito y maravilloso. Por su padre.
En la mesa se veía las caras con sus padres y con su hermano mayor: Eric.
Eric tuvo una banda de rock cuando iba en la media, también se había comprado un auto a los 18 y se había ido a Europa por un par de años cuando se ganó un premio.
Pero hora Eric era contador y vivía en la casa de al lado.
Tenía al menos 10 años más que Elle, no estaba casado y lo trataba mucho más como a un hijo que como a un hermano.
Fue el único que no hizo escándalo por la teñida del pelo ni por la cantidad de dinero que gastaba en merchandising japonés o asiático en general. Una de las pocas personas en las que podía contar.
Cuando abrió la puerta y vio todas las luces apagadas supo que algo había pasado. No habló, tomó el teléfono y marcó el número de Eric mientras salía de nuevo y cerraba la puerta con llave.
- ¿Dónde estas? dijo en cuando Eric le contesto
- tranquilo, no pasa nada.
- ¿Cómo que nada? ¿Qué pasó? ¿Dónde están?
- en el hospital, a papá le dio un ataque.
- ¿de nuevo? ¿Cómo esta?
- no muy bien. ¿Estas en la casa?
- si
- quédate ahí.
Silencio.
Tres ataques al corazón eran muchos, uno ya era mucho.
Su papá era diabético así que el primero ni si quiera lo había sentido. Lo habían operado una vez y su corazón se estaba muriendo de a poco, eso le habían dicho "su corazón se muere de a poco" Elle sabia que un día se acabaría de morir y con el se moriría su padre. Su madre también era diabética e hipertensa, él mismo tenía muchas posibilidades de serlo.
Entro a la casa y se tiro en la cama. Cansado de pensar se quedo dormido.
Elle era un firme convencido que las personas comenzaban la semana con una carga determinada de energía y buena suerte.
Y no lo sabia, pero la de su padre se había agotado esa noche.
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