lunes, 29 de marzo de 2010

Bellas Melodias II

Pasaron unas 5 horas lentas, cargadas de ruidos de la ciudad, de la premura de la noche en un barrio concurrido.
Nadie imaginaba que tras esa puerta se había desatado una tragedia. Dos hombres jóvenes y llenos de vida, esperaban, despanzurrados en el piso, a que llegara la mañana , pudriéndose con las horas, llenándose de los estertores de la muerte.
“Eran un poco raritos, pero jamás pensé que llegaran a matarse” diría algún vecino que los encontrara, tres días después. Al derribar la puerta, llamado por el desagradable aroma que solo podía corresponder a un cuerpo en descomposición.
Pero no, eso no pasaría nunca.
Afuera, la gente seguía viviendo en ese día viernes a las 8 de la noche. Afuera había un mundo completo por descubrir. Afuera había belleza, conocimiento, gente, ropa, bosques, canciones, arte, libros, cavernas, tesoros escondidos, espectáculos, amor, el dolor incluso era gratificante y la alegría bien recibida, cuando llegaba y si es que llegaba... todo eso era vida, afuera había vida y eso era lo que Ellus jamás había comprendido.
A eso de la 1 de la mañana, los faroles se apagaron y un gato paso y miro por la ventana.
Ellus lo había alimentado un par de veces y esa noche había pasado a probar suerte. Cuando vio a los dos cuerpos de los amantes, muertos, fríos, como jamás lo habían estado el uno tan cerca del otro, supo que no le iba a ir muy bien.
Se acerco, curioso, a la espesa mancha de sangre que vaciaba el pecho de Theon.
Por la comisura de su boca, bajaba hasta el suelo un surco de sangre seca.
Olio, miro, camino a su alrededor, trepo en su cuerpo inerte, le lamió la nariz y se fue.
Entonces Theon se movió.
Abrió los ojos asustado.
- ¿qué mierda?. Theon y su lenguaje de camionero, recobraron el conocimiento. Dio una gran bocanada de aire.
Su cuerpo estaba frío, tenso, los dedos de las manos arriscados.
Trato de levantarse, sin éxito.
Comenzó a recordarlo todo y su vista busco inmediatamente a Ellus.
Ahí seguía, tendido en el suelo, con la cabeza abierta, cubierta de sangre y los ojos vidriosos empañados por una espesa capa de muerte.
- Ellus, maldición. Dijo con la voz ronca por todos los cigarros que fumo cuando estaba vivo.
Se arrastro. La sangre seca que había pegado su camisa a la alfombra hizo un ruido seco al despegarse. Llegó a el y juntó sus rostros hasta que sus narices se tocaron, apoyo la cabeza en el suelo y lo miro.
- Ellus, ¿por que lo hiciste?
No esperaba una respuesta, pero no pudo evitar decepcionarse cuando no le dijo nada.
Ya no había vuelta atrás.
Las lagrimas comenzaron a batallar en sus ojos, hasta que decidió dejarlas salir, quizás solo por esta vez.
- Ellus...
Silencio, observo la sangre en el suelo, en la pared. Era asqueroso, ya no quería mirarlo, pero se obligo a hacerlo, por que ese artístico manchón en la pared era todo lo que le quedaba de su maldita relación.
Ellus ya no se levantaría jamás, ya nunca volvería a besar esa boca pequeña y rosada, ni a cubrir sus ojos azules con una mano mientras sonreía, ni a oír su voz ronca gemir bajo sus tortuosas caricias, jamás volvería a oír sus quejas y rezongos. Había encontrado la manera de ponerle fin a su vida, a su sufrimiento y no solo al propio, si no también al de Theon.
Con tristeza, pero finalmente con aceptación, pensó que, al menos ya no tenia que cargar con el peso amargado y autista de su adorado amante…
Por que nadie puede sobrevivir a un disparo en la cabeza. Ni si quiera un vampiro... ¿verdad?
- ¿Ellus?. Dijo mas calmado, solo por probar, mirando aquellos ojos desvanecidos.
- no me hables, estoy muerto.
Suspiró ante aquella voz apagada, pero no supo si de exasperación, de decepción o de alivio. Por un momento se había sentido tan libre ante la idea de estar contemplando a su amante muerto.
Se pregunto si Romeo se sintió así cuando vio muerta a Julieta. No habría estado mal ese final, al el le habría gustado. No soportaba el drama y Ellus tenia una considerable cantidad en el cuerpo.
Theon sintió que la rabia le daba energía para poder moverse. Se arrodillo.
- NO ESTAS MUERTO MALDITO HIJO DE PUTA, MIRA LO QUE LE HICISTE A MI ALFOMBRA, A MI ROPA, A MI PARED.
- estoy muerto. Insistió, sin muchas fuerzas, el joven muerto frente a el.
- no puedes morir, imbécil, eres un maldito vampiro, que parte de "inmortalidad" no entiendes.
- ¿por que no me muero?, Theon, ¿por que?.
Ellus se levanto con apabullante facilidad y se largo a llorar como un niño pequeño. En realidad no esperaba una respuesta, solo quería que lo abrazaran, así era siempre. Pero esta vez su amante de cabello ensortijado no caería tan fácil.
Theon lo miro con repulsión, lo habría golpeado hasta romperle el cuello, pero la herida de su cabeza ya estaba curada y supuso que lo que le hiciera no le causaría un daño peor, por muy fuerte que fuera su ira.
Ellus le devolvió la mirada llena de una mezcla entre desesperación. locura y tristeza. Solo el podía hacer eso y seguir viéndose fabulosamente atractivo.
Era esa expresión que Theon conocía como "reconciliación por lastima"
"ahora me va a arrastrar a la cama y mañana lo encontrare colgando de una viga o algo así, que maldito estúpido".
Ellus lo tomo de la mano y lo ayudo a levantarse, le paso la mano por el agujero de la camisa de lino, sintiendo la piel fría, satinada, bajo sus dedos. Ya habia cicatrizado, que bien.
Lo beso hundiendo los dedos en su cabellera fina y café, que formaba algunas ondas antes de llegar a sus hombros, y lo acorralo contra la pared.
Podía ser un maldito estúpido, pero besaba muy bien y cuando lo hacia, a Theon se le olvidaba el resto del mundo.
La sangre en sus bocas corrió entre ellos metálica y suave aunque algo rancia, como el sabor de una fruta demasiado madura, y atrapo la lengua de Theon despertándole la bestia que rugía constantemente en su interior, siempre hambrienta.
Aquella bestia que solia meterlo en problemas.
Tenía ganas de arrojarlo al piso, desgarrarle la ropa y hundirle los colmillos en su arteria favorita: aquel jugoso río de energía escarlata que tenia entre los muslos, que corría por toda su pierna como un cauce de color verde-azul, saborear la tersa intimidad de su piel blanca. Como tantas otras veces.
Pero aquello era pura atracción física y esta vez Ellus había llegado demasiado lejos.
- no. Dijo Theon separándose de el con un evidente esfuerzo.
- por que no. Preguntó el rubio en un susurro, vio que Theon miraba su alfombra y sintió una punzada de culpabilidad que logro controlar a duras penas.
Parecía que siempre estaba sintiendo culpa por algo, o pidiendo perdón.
- es solo una alfombra. Tírala y compra otra.
- podría hacerlo, pero me niego a cambiar el mobiliario cada vez que a ti te da por volarte los sesos o desangrarte en alguna parte de la casa.
- ¿y quien es el culpable?
Theon lo miro con los ojos muy abiertos, que brillaron como faroles verde jade, absorbiendo las luces de la noche para transformarlas en furia.
- yo no te pedí que me siguieras, tu saliste a buscar al que me hizo esto, tu... tu, jamás me has dicho como. Agrego entornando los ojos.
- la sangre sale si le hechas coca cola. dijo Ellus mirando la pared, donde parte de su ser físico ahora estaba seco, formando una costra nada agradable de ver.
Si, alguien debería limpiar eso, definitivamente, quizás hasta el se animara a hacerlo mas tarde, ahora solo quería acurrucarse en los brazos de su amante muerto, mmm…
Reprimió un escalofrío al ver su cerebro y parte de su cráneo, también pelo... ¿la coca cola quitaba la sangre o era el oxido del metal?, ¿o la corrosión de las monedas?
- que suerte que soy vampiro, o se me habrían podrido los dientes. dijo en un susurro que era completamente para el. Era común de Ellus llevar el dialogo interior en voz alta.
Y era común en Theon no hacerle caso.
Theon lo miro con expresión de cansancio. Hacia muchos años que se había convencido que jamás lo dejaría solo, que Ellus se moriría sin el por que era débil y demasiado sumiso, y que, mal que mal, eran el uno para el otro: amigos, amantes, hermanos unidos por esa sangre infame.
Pero las cosas estaban tomando un tono muy desagradable y ya no estaba tan seguro de quererlo tanto.