viernes, 18 de febrero de 2011

con mucho cariño para Lita, la espera fue larga pero aquí está el cap prometido. ^_^
Por Chuck, que tarde es, mejor me voy a dormir =_=

Durante los siguientes meses, Elle se dedicó a hacer su testamento, asignando a cada uno de sus pocos amigos, las cosas que tenia y que le hacia ilusión que conservaran como recuerdo.
En un cuaderno forrado de morado, escribió pacientemente el nombre de sus, a penas, 18 amigos. No de los más de 200 que tenía en facebook, amigos de verdad, de esos que si te mueres, te echaran de menos aunque sea por que te prestaron algo que jamas devolviste.
Laura estaba de las primeras, obviamente.
Se habían conocido en la típica feria ñoña de la Estación Central.
Laura había cantado un karaoke tan pésimo que era impresionante verla bailando y actuando como si fuera la misma Mika Nakashima. Después de eso, Elle jamás volvió a escuchar Glamorous Sky de la misma manera. Pero, a pesar de destruir la música, Laura era una (en ese tiempo) escolar friki y tan orgullosa de serlo que resultaba inspiradora.
Decoraba su mochila y su uniforme con parches y chapas de animación y se peinaba como Sailor Moon.
Ahora, era lo que ella denominaba "anime-dark" que es como lo mismo que antes, pero con colores oscuros y una actitud que trataba de ser malvada y fría con los demás, pero que se quedaba en una tibia apatía la mayoría de las veces.
Trabajaba medio tiempo atendiendo el mesón en una papelería y se la pasaba dibujando.
Mucha agua había pasado desde los días en que ganar 10mil pesos para gastárselos en el Eurocentro era la única meta en sus vidas.
Elle estaba deprimido por la muerte de su padre. Ya no se teñía el pelo y las raíces color miel comenzaban a aparecer nada tímidas, despertando los destellos dorados con los que había nacido, iluminando su rostro de ojeras profundas y enlutadas.
Se daba cuenta que le costaba sentir pero, de otra manera, era dolorosamente consciente de cada cosa que pasaba y lo único que le apetecía hacer era organizar su funeral. Desde la música (que incluía banas sonoras de Naruto y Escaflowne) hasta el cosplay de Trinity Blood que debía hacer el cura cumpliendo con su ultimo deseo.
Elle no sentía nada, pero por otro lado, Laura estaba desesperada.
Lo invitaba a comer y se gastaba sus ultimas monedas en unas bandejas de sushi de las que Elle no pasaba del primer roll, lo llevaba al cine y lo llenaba de comida chatarra con mucha azúcar, pero Elle no reaccionaba, llegó a su casa un sábado, con unas botellas de tintura pero Elle lo rechazó, le prestaba su adorada WII con más de 600 juegos pero Elle no la tocaba y así pasaban los meses.
El pelo de Elle se volvió completamente café claro y no pasaba un día en el que no pensara que en cualquier momento se iba a morir.
Lo máximo que lograba Laura era sacarlo al parque, pero Elle no dejaba de suspirar y escribir en su cuaderno morado.
- oye. Dijo pasando por alto el encantador gorjeo de los pajaritos en los árboles y los rayos de sol que caían justo sobre el. ¿te quieres quedar con las temporadas de Death Note? o con las de Torchwood?
- Torch... ¿qué? ¿de qué hablas?
- estoy pensando en dejar las cosas arregladas antes, ya sabes, por si me pasa algo malo.
- ya estuvo ¿Cómo se te ocurre preguntarme eso? ¿Cómo se te ocurre si quiera pensar en algo así? está bien que estés deprimido, es normal, pero no tienes ninguna razón para pensar que te vas a morir.
- claro que si, la vidas es una cosa delicada.
- y recién ahora te das cuenta? ¿Qué hay de las noches enteras vagando por las calles de evento en evento? ¿Qué hay con las peleas en el galpón? ¿Qué antes eras inmortal?
- bueno, cambié mi manera de ver las cosas.
- obviamente para mal. Deja de pensar que te vas a morir, por favor, y basta con lo del testamento en vida, joder.
- Laura, la vida son dos días. dijo como si fuera la frase mas absoluta del universo.
- claro que lo son, idiota, siempre lo han sido, pero eso significa que tienes que aprovechar el tiempo, no vivir temiendo que te va a caer un rayo en cualquier momento ¿de qué vale pensar en eso? el final es el mismo para todos, es lo que haces en el medio lo que vale la pena.
Laura no habló mas.
Bueno, casi todo lo que haces en medio merece la pena.
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Dejemos por un momento a Ellus en el avión, recordando de pronto que en vida, había sufrido de un poco de claustrofobia y que su ataúd parecía hacerse cada vez más pequeño. A Elle sentado en la mesa del comedor hablando con Laura, a su madre sentada frente a la televisión sin decir palabra y a su hermano leyendo sin dar la vuelta a la pagina en varios minutos y vamos con otra persona.
No es un personaje nuevo, pero si lo comparamos con como era hace nueve años probablemente no lo reconoceríamos. En comparación lo único que permanecía igual era su apariencia, pero parecía constantemente lleno de cafeína.
Por un tiempo coleccionó entradas de cine y había construido una realidad de las fantasías que veía en la pantalla grande, pero cuando, durante una horrible semana, lo único que había en cartelera era la película de Hannah Montana, decidió que era suficiente.
Luego pasó por la etapa tecnológica y se convirtió en un hacker bastante hábil. Lo dejó cuando se dio cuenta que no importaba cuantos delitos virtuales cometiera, no valían la pena si nadie se daba cuenta. Si nadie lo perseguía quería decir que nadie lo reconocía.
Luego se dedicó a filmar pajaritos y termino haciendo un documental a cerca de aves rapaces.
Ahora estaba inmóvil en el mundo, tallando figuritas de madera.
Ya ni si quiera usaba su nombre real, lo había cambiado al menos 20 veces en esos 9 años.
Ya nadie lo llamaba Theon.
No buscó a Ellus, jamas. Incluso cuando supo que había estado en Bélgica y en Holanda y en Brasil. Incluso tenía el nombre del hotel y hasta la habitación.
No fue en su búsqueda por que ya no estaban relacionados.
Como mortales habían sido almas gemelas, como vampiros, se convirtieron en extraños tan rápido y fácil como pegarse un tiro y decir adiós.
¿Qué si extrañaba las noches con el? por su puesto, pero ya no como antes. Esa vida había llegado a su fin.
Imaginemos una casita en el campo, cerca de Colina.
Quien haya pasado por ahí, sabrá que no es un lugar de lujo excesivo, sin embargo, Theon se las había arreglado para comprar un enorme terreno y construir un refugio para el solo.
Imaginemos un niño sentado en la puerta, tiene el pelo dorado, como el papel que envuelve a los chocolates y la boca roja por las manzanas confitadas, tiene una campana en la mano derecha y la hace sonar de vez en cuando.
El sol se pone en el campo y Theon sale desde su guarida, el niño lo mira y le sonríe, Theon extiende un billete de 10 mil pesos que ni sabe ni le importa si sirve en ese lugar y momento y cuando el niño sale corriendo al fin suspira y se quita la chaqueta negra y grande que lleva puesta.
En la radio suena una melodía, bajita, bajita. algo de piano, no le presta mucha atención, la música ya no le interesa mucho.
Estaba tranquilo, se sentía bien con su vida por primera vez en varios años. Cuando salia de su ataúd el mundo no le parecía un lugar deprimente, mientras tubiera gubias y trozos de madera la felicidad estaba al alcance de su mano.
Pero había algo que Theon no recordaba y era que la ultima vez que se había sentido así, un incendio había arrasado con media ciudad.
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El avión por fin tocó tierra y Ellus saltó desde las profundidades hacia el asfalto de la ciudad que le había negado todo, planeando llenarla de luces y colores y fiestas y canciones y magia y un espectáculo más grande que el que su gente gris y aburrida en realidad merecía.
Pero este era un show para el, no para la ciudad. Era una manera de decir: “aquí estoy, después de todo lo que me pasó, no soy el mismo, pero aquí estoy.”
Y sus ganas de demostrar cuanto habia soportado, le iba a cambiar la vida a un montón de gente.

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