viernes, 7 de enero de 2011

II

Capítulo corto por que muero del resfriado.
cof cof cof T__T
Cap. dedicado a mi ex/amigo Felipe y a Lita. Por que son los unicos que siguen leyendo y por eso los quiero ^_^

II

Ellus aún estaba en el avión cuando despertó.
Sintió a su alrededor las cuatro paredes de su ataúd, cerrándose sobre él como una noche particular, una noche que podía llevar a cualquier lugar.
Sonrió. Según lo había programado, tenía que estar tocando tierra justo cuando fuera hora de despertar, pero jamás se había destacado mucho por su capacidad de planificación y aún estaba en el aire.
Calculó que sólo faltaban un par de horas, así que junto las manos sobre su estómago y esperó pacientemente el resto del viaje, pensando en las cosas que estaba haciendo y en lo que iba a hacer.
Se había trasladado a Europa para comenzar su carrera de cantante. Su aspecto le ayudó mucho. Eso de ser rubio y delgado siempre le había parecido un problema pero fue el disfraz perfecto.
Pudo vivir sin problemas en los días oscuros de Finlandia, donde eran las tres de la tarde y todo era media noche. Alimentándose de cuellos pálidos y fríos, revolviéndose en las camas de algunos desconocidos, echando de menos a Theon, tanto que se sorprendió llorando un par de veces. Queriendo salir a llamarlo, deseando tocarlo una vez mas. la ultima.
Pero luego, la nieve le recordaban que había escapado por una razón.
Quería que la gente lo amara y lo conociera, quería llegar a cada alma mortal que se abriera ante él, aunque fuera un poco. Necesitaba que el mundo lo viera para poder verse a si mismo, que la gente lo necesitara para necesitarse el mismo y lograr vivir en un mundo que hasta hacia un par de semanas, le había parecido una prisión de la que no podría salir con vida.
Formó una banda, un bajista, dos guitarristas (un hombre y una mujer) un baterista y un tecladista. cantando y haciendo dinero y fans Ellus se sentía menos solo. Al cabo de un tiempo, decidió regresar a un lugar al que pensaba que no volvería por respeto a lo mal que lo había pasado en esas calles.
Habían sido las calles de Santiago las que lo habían visto vagar durante horas sin nada que hacer, los faroles se habían apagado cuando el pasaba, la vida sin sentido de los demás se volvía sobre el amenazando con llevárselo también. Ellus había vivido, sin exagerar, años de mala suerte pensando que el era el que estaba mal. ahora sabia que no, que el no era el loco si no todos los demás.
Como dicen: aunque mil personas crean una estupidez, sigue siendo una estupidez. ¿que tiene de malo no dejar de soñar y creer que todo puede ir mejor?
Si, cuesta creer que ese es el mismo Ellus que se colgó de las vigas del techo de Theon un par de años antes, pero ¿qué más da? las personas cambian.
El Ellus que había paseado por esas calles, había muerto mucho tiempo atrás, de hecho ni si quiera se llamaba Ellus, tenia un nombre feo y normal que le había puesto la mujer corriente que le había dado a luz.
Cuando Ellus pensaba en su pasado, los años se le confundían, sabía que tenía entre 30 y 40 años y que hacia 9 había dejado a Theon. las fechas no le cuadraban, pero estaba más o menos seguro que era así. Pero ¿que importaba?, honestamente ¿a quien demonios podía importarle? si ni si quiera le preocupaba a el.
Suspiró, sintiendo como el avión cambiaba de posición, estaba ligeramente inclinado hacia la derecha.
Miró su reloj, aún en la oscuridad casi total vio que eran las 11:46 de la noche.
Lejos, en el norte, sus niños debían estar durmiendo ya.
Los había dejado en su casa de Helsinki con la promesa de mandarlos a buscar cuando todo lo que estaba preparando estuviera listo.
Quería componer y necesitaba estar sólo si esperaba que las canciones salieran como las quería. Necesitaría recorrer las calles cientos de veces, visitar lugares conocidos hacia décadas, forzar a su mente a recordar como era sentirse humano, pero sobre todo quería sentir de nuevo la desesperación de no ver la luz al final del túnel y para eso necesitaba estar sólo.
No le molestaba su grupo, le fascinaban y era ese el problema. Cuando los tenía cerca no había nada más, los adoraba casi tanto como ellos a el y a su misteriosa e inagotable fortuna.
Eran humanos todos y los mantendría así hasta el final.
Sonrió a la oscuridad pensando en la carne palpitante y viva que dependía de el.
Su guitarrista le gustaba. Era un muchacho pelirrojo que decía que tenía visiones del futuro.
Al parecer tener poderes sobrenaturales estaba de moda al igual que su pelo rojo, le había tomado cariño y normalmente solía cantar a su lado, mientras deslizaba sus dedos habilosos sobre las cuerdas, absorbiendo por los poros el humo del cigarro que solía colgar de su labio, de vez en cuando quitándoselo y robándole un beso sólo por que si, por que los impulsos no eran algo que pudiera controlar, por que las fans así lo pedían, por que era lo que el pelirrojo había estado queriendo hacer llenándole la cabeza con imágenes perversas de ellos dos solos, en una gran cama blanca, rodeados de música y alcohol.
Se pasó la lengua por los labios.
Ya sabia que haría a penas bajara del avión.
Buscaría la sangre de un humano y no cualquier humano, uno especial, alguien que confiara en el y que le diera todo si se lo pedía.